Los dos son cobre. La diferencia es una película de estaño de pocos micrones sobre cada hilo, que cambia cómo envejece el cable y cómo se suelda. No cambia cuánto conduce.
Oxidación
El cobre expuesto al aire forma óxido: primero se opaca, después se oscurece. El óxido es mal conductor y rechaza el estaño. En interiores secos tarda años en ser un problema; en ambientes húmedos, salinos o con vapores, meses. El estaño no se oxida de forma apreciable, por eso el cable estañado se ve igual tras una década.
Soldabilidad
Para soldar hay que mojar el cobre con estaño fundido. En un cable nuevo de cobre desnudo esto es inmediato; en uno con unos meses en el banco hace falta más calor, más flux y más tiempo, y el resultado es una soldadura peor. El cable estañado ya está mojado de fábrica: la soldadura fluye en un segundo y con menos temperatura, lo que cuida la aislación.
Conductividad
El estaño conduce peor que el cobre, pero la capa es tan fina que la diferencia de resistencia es despreciable en continua y en audio. Sólo a frecuencias de radio, donde la corriente viaja por la superficie, el efecto se mide; no es el caso de la electrónica general.
Costo y decisión
El estañado cuesta algo más. Justifica cuando el cable se suelda (audio, reparación, fabricación), cuando va a borneras que se abren seguido, o cuando el ambiente es húmedo. Para cableado que se prensa con terminales y queda en un gabinete seco, el cobre desnudo rinde igual por menos.
Ambas versiones Unimio comparten secciones y colores, así que se pueden mezclar en un mismo equipo sin cambiar el código.
